El pasado 1 de julio de 2026, durante la primera revisión conjunta prevista en el artículo 34.7 del T-MEC, Estados Unidos manifestó que, por el momento, no confirmará su intención de extender la vigencia del tratado por un nuevo periodo de 16 años.
Esta decisión no debe interpretarse como un rechazo al tratado o el inicio de su terminación, sino como la implementación de un mecanismo previsto desde la negociación del propio T-MEC. En otras palabras, más que modificar las reglas actuales del comercio entre los tres países, este anuncio marca el inicio de una etapa de revisión y negociación anual.
En ese sentido, la postura adoptada por Estados Unidos no constituye un supuesto extraordinario, sino un escenario expresamente previsto en el artículo 34.7 del T-MEC. Dicho precepto establece que, cuando una o más Partes no confirmen su intención de extender el tratado durante la revisión de los primeros seis años del acuerdo, la Comisión deberá reunirse anualmente para llevar a cabo revisiones conjuntas durante el resto de la vigencia, es decir, durante los próximos diez años.
De acuerdo con los diversos pronunciamientos del Gobierno de Estados Unidos, estas revisiones buscarán fortalecer la competitividad de América del Norte, prestando especial atención en temas como las reglas de origen del sector automotriz y la participación de empresas de terceros países que producen en la región.
Desde nuestra perspectiva, uno de los aspectos más relevantes es que este mecanismo mantiene abierta la posibilidad de extender el tratado en cualquier momento antes de 2036, siempre que las tres Partes confirmen por escrito su intención de hacerlo
En términos prácticos, el anuncio no genera cambios inmediatos para las empresas que realizan operaciones de comercio exterior, las preferencias arancelarias, las reglas de origen y los demás beneficios previstos en el T-MEC continúan siendo aplicables, sin embargo, consideramos que el principal efecto de esta decisión es la incertidumbre que puede generar respecto de la evolución futura del tratado.
En este contexto, recomendamos que las empresas con operaciones al amparo del T-MEC den seguimiento a las revisiones y a las negociaciones que se desarrollen en los próximos años, ya que cualquier modificación eventual podría impactar la planeación de inversiones, el cumplimiento de las reglas de origen y las estrategias de suministro.